Homenaje a la gente de barrio

No me canso de pasear por mi barrio. Es un barrio humilde, obrero, de esos que parecen pueblos. Está a las afueras de Sevilla, no muy alejado del centro, ahora parece más cercano gracias a un kilómetro de edificios que construyeron en línea hasta que conectó con el resto de la ciudad.

Cuando vengo de vacaciones a mi Sevilla me paso días enteros sin salir de San Jerónimo. Me gusta pasear por sus calles. Me gusta saludar a la gente que me ha visto crecer y con los que has crecido. ¿Cómo te va todo? Bien. Me alegro de verte. Gracias, y yo a usted. Es genial que en el bar de la esquina te llamen por tu nombre y que en la panadería ya sepan lo que te vas a llevar. ¿Dos bollos y tres vienas, no niño? Claro que sí.

Obviamente todo no es tan genial. Es una pena ver como los gobiernos, sean del color que sea, municipales, autonómicos o nacionales, dejan a un lado a los otros. A esos miles de ciudadanos que no viven en los centros de las ciudades. A los que no viven en urbanizaciones hipermegafantásticas con piscinas, zonas ajardinadas y pistas de pádel.  Y en ese momento es cuando al pasear por mi barrio, por mi querido San Jerónimo, se me parte el alma.

Sigue leyendo, que no te vamos a cobrar ná chiquill@!!

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