Homenaje a la gente de barrio

No me canso de pasear por mi barrio. Es un barrio humilde, obrero, de esos que parecen pueblos. Está a las afueras de Sevilla, no muy alejado del centro, ahora parece más cercano gracias a un kilómetro de edificios que construyeron en línea hasta que conectó con el resto de la ciudad.

Cuando vengo de vacaciones a mi Sevilla me paso días enteros sin salir de San Jerónimo. Me gusta pasear por sus calles. Me gusta saludar a la gente que me ha visto crecer y con los que has crecido. ¿Cómo te va todo? Bien. Me alegro de verte. Gracias, y yo a usted. Es genial que en el bar de la esquina te llamen por tu nombre y que en la panadería ya sepan lo que te vas a llevar. ¿Dos bollos y tres vienas, no niño? Claro que sí.

Obviamente todo no es tan genial. Es una pena ver como los gobiernos, sean del color que sea, municipales, autonómicos o nacionales, dejan a un lado a los otros. A esos miles de ciudadanos que no viven en los centros de las ciudades. A los que no viven en urbanizaciones hipermegafantásticas con piscinas, zonas ajardinadas y pistas de pádel.  Y en ese momento es cuando al pasear por mi barrio, por mi querido San Jerónimo, se me parte el alma.

Se me parte el alma cuando sigo volviendo y encuentro amigos que siguen sin trabajo y no tienen para tomarse una cerveza conmigo. Se me parte el alma porque los que lo tenían lo han perdido. Se me parte el alma porque algunos ya no aguantaban más y se han ido. Se me parte el alma porque a pesar de lo que queríamos (y queremos) a ese pequeño barrio de las afueras de Sevilla hemos tenido que coger carretera y manta y no mirar atrás. Obviamente nadie nos va a quitar el gustazo de juntarnos cada vez que podamos y seguir haciendo las mismas cosas que hacíamos cuando éramos niños.

Por eso cuando paseo por las calles de San Jerónimo es cuando veo lo que hay de verdad. Familias que luchan por tirar día a día hacia adelante. Currantes de los que se parten la cara, de los que levantan el país mañana tras mañana y por muy poquito a cambio. Esos no se llevan homenajes como Casillas, Iniesta, Sergio Ramos y compañía. Como mucho se llevan alguna mala cara mañana tras mañana con una amenaza de despido de trasfondo.

Y a todos ellos les dedico este post. A todos los que dejamos atrás el barrio de nuestra niñez. A todos los que se emocionan al volver a ver a sus amigos de toda la vida. A todos los que se levantan tempranito por la mañana para llevar el pan a su casa. Y a los que se levantan para intentar ganarlo y no lo consiguen. A todos ellos mi más profunda admiración. ¡¡¡¡¡Sois de TRACA!!!!!!

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Acerca de Raúl Bocanegra
Hedonista y Periodista. Blogger. Docente. Adoro las tapitas y la buena cerveza. Hago unas tortillas de patatas tremendas porque le pongo cariño al asunto.

One Response to Homenaje a la gente de barrio

  1. jessikpa dice:

    Y a mi se me pianta un lagrimón con tu post…y es que volver al barrio nunca fue tan duro y tan hermoso a la vez. Yo también adoro mi barrio y he visto desde lejos como poco a poco se iba quedando sin gente, sin negocios, sin luz…y es duro. Me ha encantado este homenaje cielo.

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