El becario que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina

 

JR Mora

JR Mora

Personas, apenas visibles y a veces hasta sin nombre (después de dos años en la oficina aún te llaman por cariñosos apelativos como: ‘oye tú’, ‘ese de allí’, o ‘el de al lado de la ventana’). Estos individuos están presentes en todos los ecosistemas empresariales sean públicos o privados. Suelen moverse silenciosamente, son discretos y dóciles. Esta docilidad se debe a las ansias de abandonar su miserable puesto o al miedo a perder lo poco que tiene.

Otra característica de este ser es que es un engañado. Piensa que va a aprender. Piensa que podrá poner en práctica todo lo adquirido a lo largo de su vida académica. Piensa que es la oportunidad de abrirse hueco en el mundo laboral. Al cabo de dos meses piensa que el café quema, los folios cortan y las copias salen ardiendo de la impresora.

Cuando estos personajes empiezan a pulular como alma en pena por los cubículos que se les asignan y creen que nada tiene sentido llega otra nueva oportunidad. Alguno de los ‘seres superiores’ que se pavonean por la oficina se acuerda de su existencia y le hace creer que de ahora en adelante su cuerpo será algo más que un juguete roto y su mente empezará a aportar nuevas ideas al conjunto del que ahora, parece que forma parte.

Todo sigue siendo una mentira. Todos te siguen tratando igual, ya seas una parte totalmente prescindible en el engranaje o el eslabón fundamental para que todo funcione. Unos tuvieron más suerte que otros y consiguieron hacerse un hueco entre los que los miraron con desidia. Otros se fueron sin pena ni gloria y nadie se volvió a acordar de ellos. Todos fueron víctimas de un sistema de mierda que recompensa de injusta forma a los más débiles.

Imagino que a estas alturas sabréis que hablo de los becarios. Grandes personas sin los que posiblemente este país no funcionaría. Palabra.

Ayer @el_pais publicaba alguna novedad sobre el tema del ‘Pacto (Anti)Social’.  La cotización de los becarios, entre otros. Pues bien, resulta que a Gobierno, patronal y sindicatos no les ha parecido suficiente que muchas personas hayan dado años de su vida a empresas (públicas o privadas) que siempre han machacado a esta maltrecha figura a base de míseros sueldos por jornadas maratonianas, ser cabeza de turco cuando alguien se enmierda o estar años dándolo todo y quedarte en la puta calle sin nada.

Y como no ha sido suficiente ahora van y nos quieren colar como un regalito de cumpleaños que nos van a dar dos años de cotización por ser becarios. ¿Gratis? No, en España nada es gratis. Los vas a pagar a base de bien (comentan que 530 euros al año) y siempre que seas menor de 32 años antes de que  entre en vigor la Ley. Que digo yo que como tengas la mala suerte de haber pasado los 30 como becarios, que haberlos los hay y lo sé de buena tinta, se te va a juntar la beca con la pre-jubilación.

Pues eso, además de cabrones, apaleados.

 

 

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Acerca de Raúl Bocanegra
Hedonista y Periodista. Blogger. Docente. Adoro las tapitas y la buena cerveza. Hago unas tortillas de patatas tremendas porque le pongo cariño al asunto.

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