Más (subidas) por menos (salarios)

Ha sido salir esta mañana de casa y encontrarme con una ‘aguirrada‘. Tal como bajaba al andén del Metro de Madrid me daba de frente con uno de esos típicos cárteles de autobombo que la Comunidad suele hacer de un transporte tan desconocido por todos los habitantes de la ciudad como es el Metro. Por todos es sabido que la última subida hasta 1,50 euros, es decir, un 50%, el máximo permitido, no sentó muy bien entre los usuarios.

Pues bien, Esperanza Aguirre se ha puesto manos a la obra para dar a conocer a los usuarios la bondad de su gobierno y el porqué de la justificación de esta subida y no es otra que “no encontrarás otro metro en el mundo que te ofrezca tanto por tan poco”. Posteriormente hace una comparativa del billete del suburbano madrileño con el de las siguientes ciudades: París (1,70), Nueva York (1,83), Estocolmo (2,20), Berlín (2,30), Amsterdam (2,60), Oslo (3,61) y Londres (4,64). Claro, esto sería maravilloso si no fuera porque los habitantes de Madrid son bastantes más pobres que los del resto de estas ciudades.

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“Cansado de votar partidos que dan asco para que no ganen partidos que dan miedo”

La Junta Electoral prohibió ayer la concentración porque “la petición del voto responsable” que piden miles de personas en todas las ciudades españolas “puede afectar a la campaña electoral y a la libertad de derecho de los ciudadanos al ejercicio del voto”. También se plantearon prohibir la jornada de reflexión ya que reflexionar puede cambiar o alterar la situación mental de los ciudadanos. Esto puede provocar que decidan votar a otros partidos que no sean el PP o el PSOE. Error, porque esto puede desembocar en cambios en el gobierno y en el sistema, y ¿quién quiere que eso suceda?

Así que como suele ocurrir en este país la prohibición triplicó el efecto llamada. Porque no hay algo que ponga más cachond@ a un español y a una española que algo prohibido y claro pasó lo que tenía que pasar. La #acampadasol se llenó mucho más que el martes y antes de la hora a la que estaba prevista la concentración ya no cabía un alfiler en la plaza a pesar de las múltiples medidas disuasorias que desde la Comunidad y Ayuntamiento de Madrid, sumado al esfuerzo de la Delegación del Gobierno, prepararon para todo el que se atreviera a ir a Sol.

La Junta Electoral puso de su parte

La Junta Electoral puso de su parte

El despliegue policial fue inaudito. Alrededor de doce ‘lecheras’ de la Policía Nacional en la plaza y una media de dos en cada calle de acceso a ésta. Agentes desplegados a lo largo y ancho de las calles pedían aleatoriamente la documentación a quien veían con pinta de “antisistema”, “izquierdoso radical” o “peligroso anarkoide”. Porque claro, a los abuelos, familias y todo tipo de gente de bien que se manifestó pacíficamente no forman parte de este movimiento marginal que como dice el liberal Jiménez Losantos  es una “concentración mugrienta. Incluso Metro de Madrid alertaba por megafonía que la gente no acudiera a Sol recordando que podían incumplir la  Ley Orgánica de Régimen Electoral General, y que eso podía conllevar hasta penas de cárcel. Está más que claro. Tienen miedo.

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